Por qué tu gasóleo necesita algo más que combustible
El gasóleo que llega hoy a los surtidores incorpora entre un 7% y un 10% de biodiésel (FAME) y, en la mayoría de los casos, un número de cetano ajustado, entre 51 y 53, cuando los motores modernos rinden mejor a partir de 55-58.
Además el biodiesel que se incorpora al gasoil reduce el poder calorífico. de este disminuyendo la potencia del motor, haciendo que el motor consuma más combustible El biodiésel es higroscópico y alimenta el crecimiento de bacterias, hongos y lodos dentro del depósito, lo que se traduce en filtros obstruidos, paradas inesperadas y averías en bombas e inyectores; además se oxida y envejece con rapidez, se comporta mal en frío y aporta menos energía por litro, con lo que el motor consume más para dar la misma potencia.
A eso se suma un cetano insuficiente, que retrasa el encendido del combustible dentro del motor. La consecuencia es una combustión más lenta y menos uniforme: arranques más difíciles (sobre todo en frío), golpeteo y vibraciones, menor potencia disponible, más consumo y más desgaste en los inyectores de los sistemas Common Rail, que trabajan a alta presión y no perdonan una combustión irregular. También aumentan los humos y las emisiones sin quemar, lo que acorta la vida de DPF, catalizador y EGR.
Estos dos problemas, la contaminación por biodiésel y el cetano bajo, son hoy los principales responsables de las averías, los sobrecostes de combustible y las quejas de los transportistas. Por eso los gasóleos actuales necesitan un aditivo multifuncional como DMF4 TRUCK, capaz de elevar el número de cetano, limpiar y proteger el sistema de inyección, y estabilizar el combustible frente a la humedad y la contaminación microbiológica, devolviendo al motor el arranque, la potencia y el consumo que el gasóleo actual le resta.